Cambio de paradigmas

Escrito por Vinatea & Toyama

SECTOR LABORAL. La pandemia por el covid 19 que impacta al país no solo muestra sus efectos en materia de salud. El mercado laboral también se ha visto golpeado. Así, según data del Estudio Vinatea & Toyama, la informalidad creció 8 puntos, lo que implica un retroceso de una década. Los sueldos promedio se han reducido en 10% y las desigualdades se han marcado más tanto a nivel de género, edades, calificaciones y nivel de ingresos. También se ha incrementado el porcentaje de los jóvenes que ni estudian ni trabajan, y para un 57% de trabajadores sus ingresos han variado. Además, solo un 10% de empresas tendría mejores ingresos en comparación con el 2019.

Seguramente esta situación se mantendrá durante el 2021 mientras la pandemia no logre ser controlada, lo que no ocurrirá antes de que toda la población pueda ser inmunizada. ¿Qué implicará ello? En primer lugar, un esfuerzo para que se pueda ir recuperando el empleo, lo cual, sin duda, está relacionado con la salud de las empresas (¿subsidios para planillas?, ¿aportes a nuevos proyectos?), y en segundo lugar, una mirada más creativa a lo laboral.

La pandemia ha generado un cambio en las relaciones laborales debido a la súbita incorporación de la tecnología tanto a través del trabajo remoto – norma que debería hacerse permanente, quizás con algunos ajustes, pero sin llegar a los extremos del teletrabajo–  y otras figuras donde uno de los factores es el que no sea indispensable la presencia del trabajador en las oficinas. Si el Gobierno logra cambiar su paradigma en lo laboral podría entender que estos cambios pueden favorecer la inclusión de varios sectores de la PEA que hoy no lo están, por ejemplo, personas con alguna discapacidad, jóvenes, o incluso para disminuir las brechas de género. El especialista Luis Vinatea incluso destaca que el trabajo remoto ha obligado a muchos trabajadores a capacitarse.

Pero también será necesario que el Ministerio de Trabajo cambie la forma en que viene cumpliendo su función fiscalizadora. Además de su labor habitual de velar por el cumplimiento de las normas laborales y combatir la informalidad, deberá realizar un mejor trabajo en áreas de mano de obra intensiva como la agroexportación. Asimismo tendrá que estar abierto a nuevas formas de fiscalizar, pues las nuevas figuras de trabajo pueden no ser compatibles con la forma en que hoy se verifica el cumplimiento de las normas.

Fuente: Diario Gestión

Categorías: ActualidadOpinión