La reciente decisión de la Cámara de Diputados de aprobar únicamente las normas vinculadas a seguridad ciudadana y el Fenómeno El Niño en la solicitud de facultades delegadas, deja fuera otras, entre ellas las dirigidas a modificar la Ley 28806, Ley General de Inspección del Trabajo. En ese sentido, queda la interrogante de si la Cámara de Senadores revertirá tal decisión, pues existe un debate sobre si está entre sus facultades retomar lo desestimado por la Cámara de Diputados o si solo puede pronunciarse sobre lo que esta última ha aprobado.
La discusión sigue abierta y coincide con la creación, en el Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo (MTPE), de una Comisión Sectorial para promover el fortalecimiento de la Superintendencia Nacional de Fiscalización Laboral (Sunafil) y del Sistema de Inspección del Trabajo. Dicha comisión analizará la situación institucional y la normativa de la Sunafil y del Sistema de Inspección del Trabajo, como indicó el ministro Juan Sheput el jueves 1 de octubre cuando se instaló dicha comisión.
El ministro ha señalado, además, que “la fiscalización continuará siendo firme cuando corresponda”, pero que se “debe superar una visión exclusivamente sancionadora y avanzar hacia un modelo con mayor capacidad preventiva, de orientación y acompañamiento al cumplimiento de las normas”. Es posible que una de las tareas de la comisión sea dar forma a las normas sobre la Sunafil que se aprobarían con la delegación de facultades, pero, como señalamos líneas arriba, ello está supeditado a que tales facultades se aprueben en la Cámara de Senadores.
Sin embargo, con la referida aprobación o sin ella, se podría abrir la posibilidad de que el proyecto forme parte del diálogo social y sea visto, debatido y aprobado en el seno del Consejo Nacional del Trabajo (CNT), debido a que el propio ministro ha adelantado el carácter participativo y tripartito de la comisión. Un respaldo de la norma en el CNT podría allanar su aprobación en el Congreso, al margen de la delegación de facultades.
De lo punitivo a lo preventivo
Sea como fuere, el derrotero fijado por el ministro de Trabajo, Juan Sheput, nos parece correcto y puede ser más efectivo que el modelo enfocado esencialmente en lo punitivo. Pero ese modelo exige, a su vez, una actuación comprometida de los empleadores, pues la fiscalización laboral tiene como uno de sus propósitos velar por el cumplimiento de la ley y si la cultura preventiva no funciona, dado el carácter imperativo de las leyes laborales, no habrá más remedio que hacer cumplir la ley.
Uno de los aspectos a los que la comisión debería dedicar el máximo esfuerzo es el del papel de la Sunafil en la formalización de los informales, aquellos que no forman parte del micro empresariado registrado por el Ministerio de Trabajo. Y es que el problema de nuestro sistema de relaciones laborales no se encuentra tanto en el incumplimiento de las normas en el sector formal, formado por grandes, medianas, pequeñas y microempresas, sino en que tales normas no alcanzan al sector informal y los medios con los que cuenta la Sunafil para lograrlo no son suficientes. Por ello el proyecto de facultades delegadas expresamente indicaba ese propósito y sería ideal que la comisión creada aborde esta materia de manera frontal y enfoque buena parte de este esfuerzo preventivo en la orientación a las micro, pequeñas y medianas empresas para que se incorporen al sector formal laboral.