En su mensaje al asumir su cargo, la presidenta de la República anunció el incremento de la remuneración mínima vital (RMV) y otros cambios laborales, que luego fueron desarrollados en un borrador de proyecto de solicitud de facultades delegadas.
Este proyecto busca promover la formalización laboral mediante la unificación del marco legal laboral, en el que se acceda progresivamente a beneficios como la compensación por tiempo de servicios, vacaciones, gratificaciones, jornada y horas extras, participaciones en las utilidades y protección contra el despido.
También se anuncian medidas para la promoción del empleo juvenil, aportes progresivos a la seguridad social e inspecciones laborales preventivas. Y en materia de derechos laborales generales, se anuncian medidas para regular la extinción de los contratos de trabajo por causas objetivas, la flexibilización mediante acuerdos colectivos de algunos beneficios laborales generales, el otorgamiento de bonos de productividad sin carácter remunerativo, el tratamiento de las indemnizaciones para trabajadores de confianza y modificaciones a los feriados no laborables
Días después, los ministros de Economía y Trabajo plantearon cambios en la propuesta de incremento de la RMV, dividiéndola en dos tramos y sujetándola a su evaluación en el Consejo Nacional del Trabajo (CNT). También indicaron que la posible disminución del número de días feriados se sustituiría por un traslado de los días feriados a los viernes o lunes, de modo que se acumulen con los fines de semana.
En paralelo, la CGTP ha rechazado el referido proyecto y los cambios en la RMV, porque la presidenta anunció en su discurso que se elevaría a 1 300 soles, sin tramos, y que no se disminuirían los derechos laborales.
Este último punto debe llevarnos a reflexionar acerca del sentido de los mensajes y las propuestas que se hacen al inicio de un gobierno. La presidenta dijo efectivamente lo que afirma la CGTP. Y también dijo que uno de los objetivos de su gobierno era reducir la informalidad e incrementar el trabajo juvenil y la productividad. ¿Es posible lo uno sin lo otro? Es difícil, pero sí es posible.
Es necesario reflexionar sobre los derechos laborales, que solo se aplican al sector formal y estudiar, seriamente, si pueden plantearse alternativas que contribuyan a la lucha contra la informalidad. El caso de los días feriados no laborables es un buen ejemplo, porque jurídicamente no son iguales los días de descanso anual o semanal (que tienen un reconocimiento a nivel constitucional y un fin indiscutible), que los días feriados no laborables, que tienen rango legal. Una discusión acerca de estos últimos sí sería perfectamente razonable, pues la “disminución de derechos” no es tal y la conveniencia o no de los feriados depende de otros factores, no del derecho básico al descanso.
Lo mismo ocurre con la flexibilización de derechos mediante negociación colectiva, y el acceso progresivo a los derechos laborales generales, como lo propone el proyecto de facultades delegadas. A pesar de su carácter restrictivo, es posible fijar excepciones convencionales y, por Ley, variar el contenido de algunas normas laborales. Lo de la RMV es más delicado, pero es verdad que la RMV no se debería incrementar si no se discute en el CNT, que, dicho sea de paso, encontraría en este tema un buen motivo para reunirse.
Nada de lo señalado es sencillo, pero nadie ha imaginado un camino fácil. El documento final del pedido de facultades delegadas debe partir de un análisis serio por parte del gobierno y propiciar un debate maduro y democrático. Y será fundamental que el Poder Ejecutivo demuestre y comunique por qué son necesarios los cambios, pues deberá explicárselos a un congreso multipartidario que ojalá esté abierto a apoyar reformas que, cuidadosamente elaboradas y bien explicadas, se entenderá que son muy necesarias para el país.