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Por: Vinatea & Toyama

Teletrabajo y cambio cultural

El último viernes fue aprobada sin mayor discusión en el Congreso, una nueva ley de teletrabajo. A la fecha, ya tenemos una ley que regula el teletrabajo, y se encuentra aún vigente la norma que regula el trabajo remoto, y una muy poco utilizada figura del trabajo a domicilio.

En los hechos el teletrabajo, trabajo a domicilio, a distancia o el trabajo remoto son figuras similares. La flexibilidad y practicidad que brinda la legislación a cada una de estas ha mostrado una reacción diferente del mercado. El trabajo remoto, vigente hasta julio, es el largamente más utilizado.

El proceso de encierro en nuestro domicilio ha llevado a que el trabajo remoto se desarrolle. Las herramientas tecnológicas y el avance de la comunicación digital lo han facilitado. La posibilidad de conectarse desde cualquier lugar y las diversas formas de compartir documentos o de realizar trabajo en la nube continuará haciéndolo posible. Buscar controlar en exceso este tipo de labor mediante reglas, pautas de control y esquemas rígidos, como busca la norma, no fomenta el empleo formal, y difícilmente hará que se generen sistemas de trabajo a distancia una vez culmine la pandemia.

La tendencia natural en muchas profesiones es que se empiece a medir la labor mediante objetivos. Valorar la productividad, la calidad del trabajo, y los resultados obtenidos, en vez de las horas que un empleado pasa en su puesto de trabajo. La supervisión y el reporte serán aún importantes, pero no bajo el ojo vigilante del jefe. Desarrollar confianza y capacitar a líderes en la gestión de equipos a distancia es crucial. Mientras más flexible sea el entorno en el que se desarrollan las actividades, más posibilidades de crear una cultura de confianza antes que de vigilancia.

Con la flexibilidad del lugar de trabajo debe de llegar la flexibilidad del horario y del control de las actividades. En algunos sectores se requiere un cambio cultural, aprender a confiar en los empleados, y desarrollar esquemas de supervisión y control vía indicadores, logros o metas. Es un aprendizaje que mientras más rápido ocurra, mejor. Si uno no confía en que sus empleados hagan su trabajo mientras no son vigilados, probablemente se debe pensar en cambios más radicales que sólo el del lugar del trabajo.

Aprender a medir el alcance de las metas, la satisfacción de los clientes, y el aporte en el logro de objetivos comunes será tarea común.

Lo más novedoso de la norma es haber indicado como esencial la transformación digital del país, favorecer el desarrollo de pautas para grupos vulnerables y la creación de una plataforma nacional de teletrabajo. Medidas que, sin lugar a duda son necesarias, pero que deberán desarrollarse a fin de lograr un equilibrio social y el acceso a las mismas oportunidades de nuestra población. 

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